miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Qué es el cerebro?

Parece que tal pregunta tiene una respuesta fácil, pues creo que todos estaremos de acuerdo si lo definimos como el órgano que procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, y junto con el bulbo raquídeo puede controlar el comportamiento y las funciones corporales fisiológicas (frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal). Para nosotros lo más importante es que es el responsable de los procesos cognitivos, las emociones, la memoria y el aprendizaje.   

Aunque el cerebro funcione como un órgano integrado, donde todos sus elementos están estrechamente relacionados con el propósito de realizar todas sus funciones ya mencionadas, es en la corteza cerebral y el sistema límbico o cerebro emocional donde tienen lugar los procesos neurológicos relacionados con la conducta racional, simbólica y emocional propia del género Homo.


Lo primero que hay que tener en cuenta es que no toda la superficie del córtex tiene la misma funcionalidad. Dependiendo de la naturaleza de la información que recibe y procesa sea simple o elaborada, pueden establecerse grupos de diferente localización y distinta funcionalidad (Kandel et al., 1997: 374-382; Luria, 1974):   

- Áreas primarias o de proyección: Corresponden a las zonas corticales que reciben la información recogida por los órganos sensoriales externos (vista, oído, gusto, tacto y olfato), internos (sensibilidad propioceptiva o del propio cuerpo), y a las áreas motoras que controlan directamente los músculos del cuerpo. Existe una correlación muy intensa entre estas áreas corticales y las zonas anatómicas que controlan, por lo que todo aumento corporal deberá de corresponder con un aumento paralelo de estas áreas de control, sería un aumento isométrico o proporcional, proceso muy relacionado con toda evolución neurológica.   

Áreas de asociación secundarias: Corresponden a las zonas adyacentes a las áreas primarias o de proyección. Se considera que representan un centro de procesamiento de mayor nivel para la información sensorial específica que llega de las áreas primarias. Por tanto, sólo reciben información de las áreas sensoriales primarias, o desde otras áreas sensoriales secundarias.  

- Áreas de asociación terciarias: Se sitúan en los bordes de las zonas secundarias anteriores, en ellas desaparece toda información sensorial o motriz directa o primaria. Son zonas corticales en las que coincide la información de varios campos sensoriales correspondientes de áreas secundarias, pero nunca de las primarias. Conocemos tres grandes agrupaciones de este tipo de áreas:  

* Área de asociación prefrontal. En general interviene en los procesos de respuesta demorada. Parece esencial para la planificación de los comportamientos voluntarios en función de la experiencia acumulada, interviniendo en la creación de la personalidad y en la ejecución de actos motores complejos. Incluye el área de Broca (44 y 45 de Brodmann) que, en el hemisferio dominante (normalmente el izquierdo), controla los movimientos relacionados con el lenguaje, mientras que en el otro lado regula los movimientos bucales no relacionados con el habla. En general, se consideran el centro de integración de nuestra actividad mental superior, donde se sitúan nuestras más elevadas capacidades de pensamiento, abstracción, raciocinio, planificación de actividades y toma de decisiones.
* Área de asociación parieto-temporo-occipital. Donde se integran funciones sensoriales y del lenguaje. Destaca el área de Wernicke compuesta principalmente por las áreas de Brodmann 39 y 40, cuyo fin es la comprensión lingüística.
* Área de asociación límbica. Relacionada con funciones de memoria y emocionales, así como de motivación de la conducta.


Las áreas de asociación terciarias son las que más han aumentado en la evolución humana, y mayor importancia tienen respecto de su conducta. Así, todo aumento cerebral, que no se acompañe de un proporcional aumento corporal, se produce principalmente en las zonas corticales asociativas. En ellas, se sintetizan los estímulos de varias vías de acceso sensoriales, traduciéndolos en expresiones superiores, complejas y conscientes. Además, son las últimas en madurar y en estructurarse, como se aprecia en su proceso de mielinización (recubrimiento de una sustancia grasa inerte llamada mielina).   

Es muy usual utilizar una parcelación de la corteza cerebral en áreas citoarquitectónicas de Brodmann (según se dispongan las neuronas en las columnas celulares que compones en córtex), pero que en realidad reflejan una división histológica, pero no funcional. No obstante, el amplio uso para la señalización de las funciones cerebrales que conocemos, hace que se sigan usando como referencia topográfica. 

Tras estas escuetas pero precisas notas neurológicas, vamos a ver que fundamentales cambios se han producido en la Neurología humana en estas últimas décadas, así como la importancia que pueden tener para la investigación arqueológica. Existen una serie de "axiomas" neurologícos que en la actualidad han perdido su vigencia, al demostrar que en mayor o menor grado no se cumplen: Los principales son: 

- El volumen cerebral (VC), el índice de encefalización (IE), el cociente de encefalización (CE) y otras posibles relaciones entre volúmenes cerebrales (totales o parciales) con pesos o masas corporales ¿son en realidad indicadores precisos sobre la capacidad cognitiva?
- Todas las neuronas que tenemos son las que tenemos al nacer, a partir de este momento no se produce ninguna nueva, sólo se destruyen neuronas.
- Sólo las neuronas son las células responsables de todos los procesos mentales. 
- No existe limitación temporal para el desarrollo de las capacidades cognitivas. 
- El cerebro, al nacer, ya tiene marcadas genéticamente la estructuración de las áreas funcionales, variando poco con su desarrollo postnatal.

Cada uno de estos importantes proceso neurológicos han cambiado sustancialmente y actualmente no se pueden mantener. Estos avances neurológicos se han dado a conocer tanto en la literatura especializada como en la divulgativa, aún no han calado en la sociedad en general ni en el mundo relacionado con la Arqueología. A lo largo del blog se pueden ver los cambios que se han producido.


* Kandel, E. E.: Schwartz, J. H. y Jessell, T. M. (1997): Neurociencia y conducta. New York. Prentice Hall.
* Luria, A. R. (1974): El cerebro en acción. Fontanella. Barcelona.

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