domingo, 16 de diciembre de 2012

Steven Mithen


Steven Mithen es un autor muy conocido por sus trabajos sobre la Arqueología cognitiva. Sus teorías, muy difundidas gracias a sus libros y su rápida traducción al castellano, pueden incluirse dentro del Procesualismo o Nueva Arqueología. Sin embargo, a su trabajo se le ha denominado como Arqueología evolutivo-cognitiva, pero tal nominación es equivoca, pues todas las formas de Arqueología cognitiva utilizan los métodos cognitivos y evolutivos, al asumir que la conducta es el resultado de la acción de la mente por medio de las capacidades cognitivas adquiridas durante los procesos evolutivos. La diferencia radica en la elección de las diferentes formas de explicar los mecanismos evolutivos, del funcionamiento psicobiológico del cerebro y de la propia concordancia interdisciplinar.

I. Desarrollo teórico

Mithen intenta comprender el cómo, el cuándo y el porqué de la evolución de la mente humana, tanto en su estructuración evolutiva como en se desarrollo cultural. Utiliza un método interdisciplinar donde se aúnan datos de la Psicología evolutiva, Neurología, Primatología, Biología evolutiva, Arqueología, Etología y Lingüística.

Como principal norma de su complejo trabajo, establece que es imposible entender la mente humana sin conocer su proceso de evolución, así como de la importancia de su funcionamiento, por lo que da un gran valor metodológico a la Psicología. Para sus fines elige la Psicología evolucionista, la cual está comprometida con un darwinismo muy tradicional, aunque poco adaptada a los nuevos datos que sobre los mecanismos del cambio corporal conocemos en la actualidad (genes reguladores, embriología, importancia del ADN basura,  etc.).


Su teoría comienza con una metodología evolutiva que se puede integrar en los modelos más clásicos del darwinismo. La evolución es la causante de conformar gradual y selectivamente nuestro pensamiento. Lo hace creando módulos neuronales que albergan diferentes inteligencias (social, técnica, de historia natural, lingüística), que se especializan de forma independiente sobre una ancestral inteligencia general. Éstos de forma independiente según se fueron creando y desarrollando evolutivamente. Solo al final del proceso evolutivo con los humanos anatómicamente modernos fue cuando se produjo un fenómeno de integración por medio del lenguaje. En este contexto, el medio social y el lenguaje que se crea en su seno son los mecanismos que permiten la evolución cultural y el desarrollo cognitivo. La importancia del lenguaje queda reflejada al ser el medio de unión entre las distintas inteligencias: social (manejo de las relaciones interpersonales), técnica (manipulación de objetos), histórico-natural (comprensión de las relaciones causa-efecto), logrando una fluidez cognitiva entre todos ellos, y dando lugar a la conducta moderna del Homo sapiens. La fluidez comenzó hace unos 200.000 años y abrió las puestas de la conducta moderna, consiguiendo su máxima facultad en el 60.000 BP. La relación de dependencia entre sociedad y lenguaje se remarca al comprender que el lenguaje surgió cuando el grupo social empezó a hacerse más numeroso y complejo.

Resumen metodológico

- Evolución: darwinismo clásica. Acción de la selección natural lenta. Evolución gradual y principalmente adaptativa.
- Neurología: Desarrollo evolutivo del cerebro que posibilitaba la creación funcional de Módulos con diferente función.
- Psicología de la evolución. Dominios modulares de lasa diversas formas de inteligencia (la ancestral general y las posteriores de domino social, técnico y histórico-natural).
- Sociología. Importancia del medio social. El lenguaje primitivo surgió cuando el grupo social empezó a hacerse más numeroso y complejo.
- Lenguaje. Medio de unión entre las distintas inteligencias: general, social, técnica y histórico-natural, logrando una fluidez cognitiva entre todos ellos que conlleva a la conducta moderna (Homo sapiens). La fluidez cognitiva tiene sus orígenes en el lenguaje, logrando que la innovación sea su mejor baza adaptativa.
La Fluidez cognitiva es un termino muy usado y elaborado por Mithen en su teoría cognitiva (el lenguaje como instrumento de unión o de fluidez entre todas las inteligencias. Podría relacionarse con el aumento de la memoria de trabajo (Coolidge y Wynn, 2011 ). Tal fluidez sería la interconexión cognitiva de las cosas con sus correspondientes símbolos (establecer correspondencias simbólicas). Así, el pensamiento integrado sustituyó y/o complementó al pensamiento compartimentado.

II. Problemas teóricos y prácticos

- Un importante problema de la interdisciplinariedad es que muchas veces no se tienen en cuenta la imprescindible adaptación de las ciencias utilizadas en su elaboración, en su intento de explicar la conducta humana. Todos están de acuerdo de que el crecimiento neurológico no se correspondió con un paralelo desarrollo de la conducta simbólica y mayor capacidad de adaptación, sino que fue un proceso posterior sobre el que hay que analizar sus causas. Un claro ejemplo lo tenemos en Steven Mithen (1998: 15-17), en su conocido libro Arqueología de la mente, lo expone con las siguientes palabras:

Es evidente que no existe una relación simple entre el tamaño del cerebro, la “inteligencia” y la conducta.......hubo dos grandes expansiones repentinas del cerebro, una hace entre 2 y 1,5 millones de años, relacionada con la aparición del Homo habilis, y otra menos pronunciada hace entre 500.000 y 200.000 años. Los arqueólogos suelen vincular la primera al desarrollo de la producción de útiles, pero en cambio no logran descubrir ningún cambio importante en la naturaleza del registro arqueológico susceptible de ser correlacionado con el segundo periodo de expansión cerebral. Nuestros antepasados siguieron manteniendo el mismo estilo básico de vida cazadora-recolectora, y utilizando la misma gama limitada de útiles de piedra y de madera.
Las dos transformaciones verdaderamente espectaculares de la conducta humana tuvieron lugar mucho después de que el tamaño del cerebro alcanzara su tamaño moderno. La primera fue una explosión cultural ocurrida hace entre 60.000 y 30.000 años, cuando surgieron las primeras manifestaciones de arte, de tecnología avanzada y de religión. La segunda se asocia a la emergencia de la agricultura.....

Sin embargo, a pesar de conocer este desfase entre la evolución física y la cultural (sapient paradox de Renfrew), en su explicación sobre el desarrollo cognitivo humano no profundiza en las causas evolutivas que justificasen tan peculiar forma de desarrollo cultural, ni su correlación lógica con las remodelaciones neurológicas. Este es el primer problema que encontramos corrientemente en la explicación sobre la formación de nuestra cultura simbólica. Se explica la teoría sintética de la evolución y, sin casi conexión práctica, se pasa a exponer los cambios culturales ocurridos a lo largo del desarrollo de nuestro linaje. No se aclaran las formas en que estos cambios conductuales se producen, dando por seguro que siempre son consecuencia de las características que la evolución ofrece en sus cambios anatómicos. Tal afirmación no deja, de una forma muy genérica, de ser cierta, pero hay que explicar los mecanismos (psicobiológicos, socioculturales y medioambientales) que fueron necesarios para su producción, pero siempre en estrecha relación con los procesos evolutivos que posibilitaron al ser humano su desarrollo.

- La llamada Psicología evolucionista es un claro exponente de una teoría psicológica opuesta a otros modelos más acordes con las ciencias que constituyen un modelo interdisciplinario mejor coordinado. Parece que está poco adaptada a los nuevos datos que sobre los mecanismos del cambio corporal conocemos en la actualidad (genes reguladores, embriología, importancia del ADN basura,  etc.).

Durante la década de los años cincuenta y sesenta se volvieron a tener presentes la existencia de los procesos mentales como expresión de las cualidades psicológicas de nuestra especie. Tal confirmación fue el origen del desarrollo de la Psicología cognitiva, la cual trata de analizar las formas conductuales de los seres humanos por medio del estudio experimental de los procesos mentales. La Psicología cognitiva puede ofrecer un marco teórico a la Psicología de gran trascendencia, constituyendo en la actualidad el enfoque metodológico predominante, por ser la que más poder explicativo presenta y mejor se adapta a los sucesivos avances que la neurología y otras ciencias humanas van aportando continuamente, respecto del estudio de nuestro propio comportamiento (Belinchón et al. 1992). Uno de los enfoques que más predicamento tiene en la actualidad corresponde a la perspectiva del procesamiento de la información, en el cual la mente se entiende como un sistema activo que procesa la información medioambiental.

- Es difícil entender como pueden funcionar independientemente los procesos cognitivos de distinta finalidad, cuando la moderna neurología indica la compleja interconexión existente entre todos los componentes neuronales, siendo su uso variable y muchas veces similares cuando utilizamos cualquiera de las diferentes inteligencias. El cerebro no hace distinciones generales según el tema a tratar, participando de los elementos necesarios para su logro.

- Merlin Donald opina que Mithen subestima mucho el significado de la representación. Son dos teorías que aunque aparentemente se basan en los mismos o parecidos fundamentos interdisciplinarios, divergen sustancialmente en sus enunciados y desarrollo teórico-práctico.

* BELINCHÓN, M.; IGOA, J. M. y RIVIÈRE, A. (1992): Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Ed. Trotta. Madrid.
* COOLIDGE, F. L. y WYNN, T. (2011): “The implications of the working memory model for the evolution of modern cognition”. International Journal of Evolutionary Biology.
* MITHEN, S. (1998): Arqueología de la mente. Orígenes del arte, de la religión y de la ciencia. Crítica. Barcelona.
* MITHEN, S. (2007): Los neandertales contaban rap. Los orígenes de la música y el lenguaje. Crítica. Barcelona.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Merlin Donald


MerlinDonald, psicólogo y neurocientífico cognitivo, fue uno de los primeros en proponer una teoría sobre la evolución cognitiva humana, a partir del uso de datos arqueológicos. Para él, la cultura material desempeña un papel activo en la formulación y comunicación de procesos cognitivos. En su análisis realiza un enfoque interdisciplinario, pues coordina teorías de Antropología, Arqueología, Psicología cognitiva, Lingüística y Neurología. Se preguntó qué se fue transformando en la mente en el transcurso del tiempo, elaborando un esquema de sucesivas revoluciones sobre el modo en que la mente maneja la información almacenada (evolución de los modos de representación), apareciendo en cada uno de ellos cambios cognitivos y un nuevo estadio de conciencia (tres cambios con cuatro formas de conciencias). Lo explica por medio de un proceso evolutivo asimilable a los equilibrios puntuados, en las áreas corticales de asociación, del hipotálamo y del cerebelo.

I. Desarrollo teórico

1º. - Parte de la conciencia de los primates conocidos con su cultura episódica o conciencia episódica (capacidad de almacenar sus percepciones sobre episodios específicos. Experiencia). Esta memoria episódica les ofrece a sus poseedores poca capacidad de recuerdos voluntarios y selectivos con independencia de las señales ambientales que estimulan el recuerdo. Tienen muy limitando el uso del tiempo y del espacio (limitación del desplazamiento cognitivo). No pueden crear modelos de acción consciente (gestos, mímica, signos, etc.), pero sí aprenderlos aunque con gran esfuerzo (gran limitación de la creatividad, abstracción y simbolización). Tampoco tienen una recuperación adecuada e independiente de tales modelos (memoria de trabajo). Se podría asimilar a la conciencia del Homo habilis (4-2 m.a.). La simetría de los útiles se perpetúa porque así se hacen los útiles. Sería un estilo característico del grupo y posible causa de su unidad social.

2º. - El primer cambio se aprecia por la simetría de las herramientas líticas como muestra de una representación intencionada. Se actúa intencionadamente por imitación o recuerdo de lo aprendido. Se necesita una evolución motora que favoreciese posteriormente el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, es necesario algún tipo de lenguaje, utilizando la mimesis, o comunicación que se apoya en la gesticulación simbólica y en la articulación elemental. Aunque no podían hablar tenían un generador de representación intencionado de comunicación disponibles en los gestos y mímica (mimesis como preadaptación al lenguaje), que le permitió desarrollar las relaciones sociales, normas del grupo, emociones, logística y tecnología: Cultura mimética.

Se adquirió una conciencia mimética que admite la contemplación del pasado y del futuro, junto con la abstracción, la capacidad para desarrollar un concepto que identificara a un objeto o acontecimiento concretos. La mímica en su desarrollo crearía una forma elemental de lenguaje. Sobre la base del Homo habilis y Australopitecos se produce un cambio evolutivo (de naturaleza puntuada) hacia el Homo erectus (2 m.a.- 300.000 a.), logrando un aumento cerebral en las áreas de asociación, del hipotálamo y cerebelo.

3º. - El segundo cambio apareció con el desarrollo del lenguaje (creación léxica, simbólica, gramatical) creando una conciencia mítica. La aparición del lenguaje (300.000-150.000 BP.) favoreció el desarrollo del anterior tipo de conciencia llegando a la que se denomina como conciencia mítica. El lenguaje significó la innovación de una simbología mucho más rica que las metáforas directas de la mimesis, como son los primeros adornos. Con él se podía comunicar más y mejor los conceptos que se fueran creando, incluso según el contexto podían tener uno u otro significado. El desarrollo del lenguaje y de los conceptos nuevos con todas sus múltiples interconexiones generó el desarrollo de los mitos. Aparece con el arte paleolítico (30.000 a.). Desarrolló mucho la cultura de las poblaciones (historia pasada, relaciones divinas y humanas, etc.). Lo sitúa en la evolución del Homo erectus hacia el Homo sapiens.

4º.- El tercer cambio originó la conciencia teórica. Consecuencia de avances tecnológicos y no biológicos como sería la escritura. Es un almacenaje de recuerdos extrasomático o memoria externa, ampliando mucho tal capacidad, ya que antes se limitaba a la que se podía almacenar y recordar. Pudo producirse en base a la plasticidad neuronal del cerebro humano, pues las nuevas y extensas áreas terciarias asociativas pudieron crear mecanismos que pudieran crear y gobernar nuevos sistemas de almacenamiento externo (lenguaje, escritura, signos, etc.), debido a una función ya externa o social y no biológica (epigenéticos).

En el Homo sapiens se produjo una evolución cognitiva y cultural, sustentada por las formas de memoria externa (símbolos visuales permanentes) y una nueva arquitectura de la mente moderna con la constante integración y reelaboración de experiencias a través de múltiples formas de representar la información. Esta memoria externa se suma y potencia a la memoria de trabajo de carácter biológico. Adquirimos nuestro conocimiento simbólico desde afuera a dentro, por lo que lenguaje y símbolos son esencialmente fenómenos de la red social.

Resumen

El desarrollo evolutivo-cognitivo que se aprecia en el género Homo se logra por medio de la evolución de los modelos de representación, es decir, con la evolución de nuevos modos de recordar y representar la información. Cado uno de ellos se superponía al anterior. Para él, el distintivo de la mente moderna es la constante integración y reelaboración de experiencias a través de múltiples formas de representar la información. La última forma es la memoria externa que se suma y potencia a la memoria de trabajo de carácter biológico.
Para Donald adquirimos nuestro conocimiento simbólico desde afuera a dentro, por lo que lenguaje y símbolos son esencialmente fenómenos de la red social. Los seres humanos producen y son producidos por la cultura, al crear formas externas de memoria, los humanos deben de adaptarse neurológicamente (plasticidad neuronal) a ellos.

- Evolución: Se encuentra dentro de una evolución darvinista clásica, aunque admite procesos puntuales, es decir somos la consecuencia de una evolución gradual puntuada ocasionalmente por períodos de cambio acelerado. Parece que en el desarrollo de los procesos clave para la conducta humana es más puntuado que gradual. Aunque no se mencione explícitamente puede hablarse de exaptación o emergencia cognitiva en la última transformación hacia la conciencia teórica.
- Neurología: Aumentos notables de las áreas de asociación cortical, del hipocampo y del cerebelo. Serían la causa del cambio cognitivo, salvo en el último cambio que se debe más a la plasticidad neurológica influida por el medio ambiente. Se remodelan las áreas de asociación terciarias influenciadas por la información interna (recuerdos) y externa (lenguaje, escritura, símbolos, etc.).
- Psicología cognitiva: importancia del medio y del lenguaje. Hay un aumento de la memoria explicita. (Se distingue entre la memoria explícita que hace referencia un tipo de memoria conciente que permite recordar experiencias previas y la memoria implícita que es recuperación no intencional de la experiencia previa que, sin que el sujeto sea conciente de que está experimentando un recuerdo, influencia su comportamiento actual). Mejoramiento de la memoria de trabajo. Carácter emergente de la última conciencia (teórica).
- Sociología: el medio social y los medios de representación externos influyen en la remodelación plástica cerebral y, por tanto, de la conducta. Sobre todo en la última trasformación hacia la conciencia teórica.
- Lenguaje: como medio de transmisión de símbolos y de interiorización cognitiva. El descenso de la laringe con el desarrollo evolutivo del Homo sapiens arcaico, pudo coincidir con el inicio del lenguaje moderno.

II. Problemas teóricos y prácticos

Se puede integrar en la orientación metodológica procesualista, pues realiza una teoría general sobre el origen y desarrollo del pensamiento y conducta humana. Siguiendo estas pautas desarrolló una amplia teoría general sobre la conducta humana con ciertos criterios interdisciplinarios, destacando el carácter psicológico del proceso. Existen diversas críticas a su trabajo, así como problemas prácticos en su aplicación como método interpretativo de la conducta paleolítica.

- Mithen considera un uso incompleto del potencial de los registros arqueológicos por parte de Donald. Este último opina que Mithen subestima mucho el significado de la representación. En general se le achaca ser un tanto especulativo, aunque se basa en los datos arqueológicos no es dependiente de ellos. Establece su evolución cognitiva de una forma muy teórica.

- No particulariza en la importancia de las abstracciones personales, temporales y espaciales. Prefiere dar importancia a las representaciones de la información lograda y elaborada en general, no entrando en el cómo y de dónde se logran las abstracciones. Puede marcar la conducta como una causa-consecuencia (acervo cultural y condiciones cognitivas y socioeconómicas para su logro y desarrollo). Simplemente indica la evolución biológica como forma automática de producción de la evolución de la conducta.

- Presenta un desarrollo evolutivo muy general, sin profundizar en sus causas y fundamentos (Genética y Embriología). Es un tanto genérico y superficial, siguiendo la tónica de todos los prehistoriadores y antropólogos que tratan el tema. Básicamente se une al concepto de los equilibrios puntuados, algo desfasados en la actualidad por ser una teoría demasiado simplista, aunque recoge su importante fundamento evolutivo. No menciona los conceptos de exaptación ni de emergencia.

- Utiliza el lenguaje como fundamental en el desarrollo conductual, pero no lo une al pensamiento y conducta de forma precisa, ni resalta su naturaleza de co-dependientes. En este sentido, las abstracciones, creadoras del pensamiento y trasmitidas por el lenguaje, adquieren una menor importancia.

- Carece de conclusiones que permitan desarrollar un método explicativo de la conducta humana, por medio de la de unas pautas generales de creación y desarrollo de la conducta que poder aplicar a los particulares datos del registro arqueológico.

* Donald, M. (1991): “Origins of the Modern Mind: Three Stages in the Evolution of Culture and Cognition”. Harvard University.
* Donald, M. (2001). A Mind So Rare: The Evolution of Human Consciousness. New York: W.W. Norton. (AMSR).
* Donald, M. (1998), “Mimesis and the executive suite: Missing links in language evolution,” in J. R. Hurford, M. Studdert-Kennedy and C. Knight (eds.), Approaches to the Evolution of Language. Social and Cognitive Bases. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 44-67.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Colin Renfrew




Como dije en la anterior entrada (metodología de la Arqueología cognitiva), voy a ir exponiendo las teorías y problemas que tienen los autores que se han dedicado a esta orientación arqueológica. El primer trabajo teórico sobre las posibilidades de hacer una arqueología cognitiva lo realiza Andrew Colin Renfrew (1982). Su idea es la de obtener respuestas sobre cómo proceder al reconocimiento de las características de la conducta inteligente a través de los restos materiales (Renfrew, 1993).


I. Desarrollo teórico

Para Renfrew la Arqueología Cognitiva tiene como objetivo la búsqueda del significado que los símbolos y representaciones tuvieron para aquellos que los utilizaron o entendieron (Renfrew, 2005). Por tanto, en un principio se enfoca en los símbolos, incluidos el arte y la escritura, pero primordialmente en los símbolos y representaciones como parte del pensamiento y de la inteligencia de la especie humana desde una perspectiva y un contexto arqueológico, como lo es la comprensión, la representación, la descripción y otras manifestaciones icónicas de su realidad. Este tipo de estudio del pensamiento humano debe de tener un aspecto interdisciplinario, por lo que lo liga principalmente a la Psicología, Etología, Inteligencia artificial y a la Neurociencia, pero involucrando a la Arqueología, como medio de conocer la mente de tiempos pasados. Indica tres aspectos principales en sus estudios: La naturaleza de la conducta inteligente; los métodos para reconocer tal conducta en el registro arqueológico, y los procedimientos para hacer inferencias sobre esta conducta a partir de los datos arqueológicos.

En sus intentos de establecer una correlación del pensamiento humano y los datos arqueológicos descubre lo que ha denominado como sapient paradox. Conocemos que la base biológica de nuestra especie se estableció hace unos 200.000 años, mientras que las primeras muestras arqueológicas de un comportamiento sabio (simbólico y complejo) no aparecen hasta fechas que sitúa sobre el 60.000 BP (p.e. en Africa en Bomblos), pero las conductas propias de nuestro sabio cerebro no se establecieron hasta mucho después (hace 10.000 años). Con esta fundamental premisa las conductas con un complejo simbolismo (religión, lenguaje, arte, etc.) se ven como trayectorias de un desarrollo cultural en lugar de una innata capacidad biológica. Por tanto pueden clasificarse de productos emergentes o emergencia conductual (Renfrew, 2008).

Busca en las características neurológicas de nuestro cerebro la explicación de tan paradójica situación. Se debe a las características plasticidad neuronal de nuestro cerebro, el cual se adapta a las condiciones en las que vive, sobre la base de la socialización de la experiencia compartida. La plasticidad y la socialización son las que van a modular el cerebro de los niños por medio del aprendizaje, con el que aprenden la cultura de la sociedad del presente y del pasado. Los factores emergentes de la mente humana son la consecuencia de la evolución alcanzada hace por lo menos 60.000 años y de su modelación ambiental debida a su plasticidad y a la enseñanza. No hay ninguna razón ni otra necesidad explicatoria para pensar que el genoma humano mutase desde entonces.

La sapient paradox nace con la pregunta ¿Por qué tardó tanto en desarrollarse la cultura humana si la base genética ya existía? La cual se aclara al conocer el carácter ontogénico que había que crear, trasmitir (enseñanza) y mantener. En este contexto, se destaca la gran trascendencia que el lenguaje tiene en este proceso, como ejemplo de la capacidad de simbolización (en cosas, objetos, conductas, etc.). Debió de existir un aumento significativo de la plasticidad neuronal, de la capacidad de aprendizaje y de la comunicación (lenguaje), pues la humanidad no podía alcanzar este desarrollo cultural sin una adecuada técnica de comunicación y almacenaje simbólico. Así establece dos fases en esta evolución cultural:

- Fase tectónica. La vida de los cazadores-recolectores en África hace 60.000 años no parece ser muy diferente de sus antecesores, teniendo el patrimonio genético y cultural de los que se expandieron posteriormente. Para él los cambios importantes sucedieron con el Neolítico (sedentarismo: ganadero-agricultor), aunque otros autores (Gamble, 2007) ponen más énfasis en el Paleolítico superior.
- Fase de la escritura. Cuando realmente se establecen las conductas plenamente simbólicas propias de nuestra especie.

Resumen

- Trabajo interdisciplinario que liga principalmente a la Psicología, Etología, Inteligencia artificial, Neurociencia y Arqueología. El pensamiento simbólico y el lenguaje no pueden comprenderse sin el papel que juega el medio ambiente. Igualmente, el estudio de la cognición humana no puede realizarse sin conocer la funcionalidad cerebral.
- Psicología. La conducta sabia es un producto emergente muy condicionado a las características medioambientales.
- Neurología. La evolución cognitiva humana no puede estar basada en una especificación neurológica o de modulación mental, sino en una modulación neurológica (plasticidad neuronal) motivada por las características medioambientales. Esto se debe a las características plásticas (plasticidad neuronal) de nuestro cerebro, el cual se adapta a las condiciones en las que vive, sobre la base de la socialización de la experiencia compartida. Los factores epigenéticos (ambiente) son fundamentales en este proceso, pues actúan sobre las características innatas y evolutivas del SNC.
- Sociología. La plasticidad y la socialización son las que van a modular el cerebro de los niños por medio del aprendizaje y enseñanza por otros miembros de la sociedad. La influencia cultural es crucial en la configuración del desarrollo de las funciones cognitivas superiores del cerebro.
- Lenguaje. La humanidad no podía alcanzar este desarrollo cultural sin una adecuada técnica de comunicación simbólica.
  
II. Problemas teóricos y prácticos

Al partir de una orientación metodológica procesualista tiene que establecer teorías generales sobre el origen y desarrollo del pensamiento y conducta humana. En este contexto, se asume que los símbolos de cualquier grupo humano tienen siempre el mismo orden de racionalidad. Así, se dio prioridad a la existencia de una Razón Universal en los procesos cognitivos y al positivismo de sus conclusiones. Siguiendo estas pautas desarrolló una amplia teoría general sobre la conducta humana con ciertos criterios interdisciplinarios, pero no lo suficientemente elaborada como para evitar los problemas que se les achacan.

- Se les critica la falta de objetividad de sus estudios, pues reflejan conceptos y formas de pensar actuales, como las del propio investigador, lo que únicamente puede corregirse, hasta cierto punto, con un método interdisciplinar amplio y adecuado.

- Presenta notables problemas para aplicar sus conceptos generales a las particularidades contextuales de cada yacimiento, y de este a poder generalizar ciertas conductas semejantes en diversas áreas geográficas en periodos determinados.

- Carece de un método básico y práctico sobre la forma en que las características psicobiológicas humanas adquieren y procesan la información del medio ambiente y la transmiten generacionalmente, lo que en definitiva es el germen de todo origen y desarrollo conductual.

- Se le aprecia cierta preferencia por los periodos culturales más desarrollados (p.e. el Neolítico), al considerar que en él es el punto de partida de los cambios importantes, aunque otros autores (Gamble, 2007) ponen más énfasis en el Paleolítico superior.

- Al carecer de método y de una adecuada comprensión de las características psicobiológicas humanas, no puede establecer las bases del continuum cognitivo y cultural que ha caracterizado toda nuestra conducta. Así como de una falta de concreción sobre cuales fueron y como de adquirieron los fundamentos abstractos que van constituir la base de nuestro pensamiento, conducta y lenguaje (individualidad social y colectiva ubicadas en los conceptos abstractos temporales y espaciales).

- Se aprecia un escaso fundamento psicológico y lingüístico sobre las formas de creación y desarrollo de la conducta humana, lo que explica su limitado desarrollo interdisciplinario.

- Algunas de sus obras realizadas en unión con otros autores (2009) tratan de diversos temas, pero lo realiza con criterios más dispersos y autónomos que interdisciplinarios.

Todas estas limitaciones teóricas son las causas de su escasa repercusión en el mundo de la Arqueología, como método de estudio de los complejos problemas que la conducta humana presenta desde el mismo momento de su origen evolutivo. Sobre todo se echa en falta algunas aplicaciones prácticas sobre el origen desarrollo y características de la conducta simbólica que aparece en el Paleolítico.

* GAMBLE, C. (2007): Origins and revolutions, human identity in earliest prehistory. Cambridge, UK: Cambridge University Press.
* RENFREW, C. (1982): Towards an Archaeology of Mind: an Inaugural Lecture delivered before the University of Cambridge on November 1982, Cambridge, Cambridge. University Press.
* RENFREW, C. (1993): "Cognitive Archaeology: Some Thoughts on the Archaeological Thought". Cambridge ArchaeologicalJournal, 3(2): 248-250.

martes, 6 de noviembre de 2012

Metodología de la Arqueología cognitiva


    Que la Arqueología cognitiva es muy desconocida, es una conclusión que asumen todos los interesados por el estudio de época pasadas. Pero que dentro de ella existen diversas tendencias metodológicas y distintas formas de realizar sus estudios, no es tan conocido, aunque posiblemente sí sospechado. Mi propósito consiste en realizar una serie de posts en los que de forma individual iría mostrando las diversas teorías y métodos que en la actualidad se están desarrollando la Arqueología cognitiva. Elegiría aquellos autores más representativos de las formas metodológicas desarrolladas a lo largo de la historia de la Arqueología (Procesualismo, Postprocesualismo, Estructuralismo), exponiendo sus teorías y problemas que presentan. El fin principal sería la propia difusión de esta especialidad arqueológica, así como una mayor comprensión de una metodología muy poco difundida, usada y aceptada en muchos medios arqueológicos. Un programa de tal exposición sería:

I.- Procesualismo o Nueva Arqueología.
- Merlin Donald (1991).
- Andrew Colin Renfrew (1982, 1993, 2008).
- Willian Noble y Iain Davidson (1996).
- Steven Mithen (1996).
- Thomas Wynn (1977, 1981, 1989) y Frederick L. Coolidge (2011).
II.- Arqueología Postprocesual o Interpretativa.
- Ian Hodder (1991).
III.- Estructuralismo
- André Leroi-Gourhan (1965).
- Almudena Hernando (1999).
- Ángel Rivera (2004, 2009).

     Líneas generales de metodología en Arqueología cognitiva

    La metodología es la parcela de la Arqueología que menos interés suscita entre los que se dedican a esta disciplina. Normalmente, se siguen criterios generales de actuación práctica, dando por hecho que se está en la línea correcta o por lo menos en la más aceptada, pero tal práctica limita mucho el espíritu crítico del trabajo arqueológico y facilita la permanencia de tendencias teóricas ya superadas por otras disciplinas académicas con relación arqueológica. En el caso de la Arqueología cognitiva el problema es aún mayor, pues todos los problemas enunciados anteriormente se ven incrementados. Por tanto, creo necesario recordar los aspectos más generales de las principales teorías arqueológicas, y de relacionarlas con los problemas arqueológicos, para después y en próximas entradas ir explicando las ideas de los autores que se han dedicado al estudio cognitivo del pasado.

PROCESUALISMO O NUEVA ARQUEOLOGÍA

Es la primera metodología arqueológica que se plantea la posibilidad de conocer las mentes de los seres humanos de otras épocas a partir de los datos arqueológicos. En su inicio ya consideraron que lo cognitivo era un subsistema cultural similar a los económicos o políticos estudiados por la Nueva Arqueología, algunos autores propondrán que la comprensión de lo tecnológico y económico se mejora con el estudio de una perspectiva cognitiva (Flannery y Marcus 1976), al considerar que el pensamiento y la acción son procesos indisociables. Los objetos son el resultado del pensamiento, por lo tanto la ideología es fundamental en los procesos sociales y debe relacionarse (Renfrew y Bahn, 2007). Con este fundamente se crearon teorías generales sobre el origen y desarrollo del pensamiento humano, asumiendo que los símbolos de cualquier grupo humano tienen siempre el mismo orden de racionalidad. Se dio prioridad a la existencia de una Razón Universal en los procesos cognitivos y al positivismo de sus conclusiones. Se intentaron realizar estudios objetivos del fenómeno de la cognición, con el fin de analizar cómo se conoce la realidad en la que se vive (Hernando 1999). 

    En este contexto, la mayoría de los procesualistas han desarrollado amplias teorías generales sobre la conducta humana (Colin Renfrew, Merlin Donald, Davidson y Noble, Mithen, Wynn y Coolidge, etc.) con criterios interdisciplinarios, pero no lo suficiente como para evitar los problemas que se les achacan. Se les critica la falta de objetividad de sus estudios, pues reflejan conceptos y formas de pensar actuales, como las del propio investigador, lo que únicamente puede corregirse, hasta cierto punto, con un método interdisciplinar amplio y adecuado. Igualmente, tienen problemas para aplicar sus conceptos generales a las particularidades contextuales de cada yacimiento. Su principal causa es la falta de un método básico y práctico sobre la forma en que las características psicobiológicas humanas adquieren y procesan la información del medio ambiente y la transmiten generacionalmente, lo que en definitiva es el germen de todo origen y desarrollo conductual (Rivera 2009 y 2010).

ARQUEOLOGÍA POSTPROCESUAL O INTERPRETATIVA

Este término reúne a una gran diversidad de puntos de vista y de tradiciones, por lo que muchos prefieren su denominación de interpretativa que recoge mejor su concepto de diversidad. En ella se incluyen paradigmas como el neomarxismo, el feminismo, el estructuralismo, la arqueología contextual, etc., con el intento de superar las limitaciones positivistas y materialistas de la Nueva Arqueología. Ante la imposibilidad de evitar la subjetividad de la mente del investigador, se cambia radicalmente de rumbo. Se abandonan los intentos de comprensión sobre la percepción de la realidad que pudieron tener los seres humanos en otras épocas, por la gran dificultad que entraña. El tener que utilizar nuestra propia mente para analizar las características de la cognición de nuestros antepasados, culturalmente determinada por nuestra lógica y realidad actual, hace muy difícil que podamos acceder objetivamente a la forma en que los humanos del pasado hubieran percibido la realidad de su entorno y creado sus propios símbolos. Los fracasos en la creación de leyes generales para el comportamiento humano hacen que la interpretación del mismo recaiga en el análisis detallado y particular de cada determinado contexto, aunque en su estudio siempre aparecen las ideas actuales y las propias preconcepciones del arqueólogo.

La Arqueología Interpretativa expresa claramente subjetividad de cada individuo sobre su percepción de la realidad. No se puede generalizar, sino analizar cada yacimiento con precisión, pues sólo con sus particulares datos podemos intuir algo de la génesis de su formación. Lo importante es el contexto (arqueología contextual), donde cada objeto arqueológico es producido por un individuo o grupo de ellos, no por un sistema social (Hodder, 1991). Estos criterios hacen difícil el estudio de la cognición humana en la prehistoria. A los postprocesuales les es muy difícil realizar trabajos generales a partir de sus estudios contextuales, pues les falta una metodología que pueda compaginar ambos campos de aplicación. Igualmente, cualquier tipo de análisis realizado sin un mínimo conocimiento de la funcionalidad psicobiológica humana, que controle y limite las posibilidades de explicación, hace que se caiga en una subjetividad parecida a la que se atribuyó a los procesualistas.

ESTRUCTURALISMO

Aunque en principio puede estar comprendido dentro de la variedad de los enfoques postprocesualistas, sus propias características metodológicas hacen que posea aspectos tanto de esta corriente como de la procesual, por lo que en conjunto adquiere unas formas teóricas que la hacen independiente de ambas. El Estructuralismo siempre intentó realizar valoraciones generales (características procesuales) que poder aplicar a los datos particulares de cada yacimiento (valores postprocesuales), por medio de las propias características formales de su teoría, lo que es muy interesante en el intento de estudiar objetivamente las realidades conductuales del pasado. Esta corriente teórica tradicionalmente está fundamentada en la aceptación de unas estructuras o modelos genéricos, aparentemente no visibles, sobre el funcionamiento que rige la conducta humana (Lévi-Strauss, 1964). En relación con la conducta deben existir unas reglas ocultas consecuencia de nuestras propias características psicobiológicas, que usamos constantemente, pero que no somos conscientes de ellas. Así, las estructuras de percepción (sentidos) y procesamiento (cerebro) de la realidad serían similares en todos los grupos humanos, lo que implicaría que tenemos una forma básica de conocer e interpretar la realidad material del mundo en el que vivimos, y que sería común a todos los pertenecientes a nuestra especie. Habría que volver a desarrollar leyes generales sobre la forma de crear y desarrollar la conducta humana, pero con la suficiente flexibilidad como para que se adaptasen a las particularidades, sociales y personales, de cada contexto arqueológico, es decir, explicar la diversidad cultural y de pensamiento como característica esencial de la conducta humana.

El fin primordial del Estructuralismo es el de realizar una interpretación lo más objetiva posible. Para él, el sujeto que se analiza (seres humanos de la prehistoria o actuales) no es importante, dado que ambos están determinados por esas características comunes que encauzan las acciones de la sociedad, y tampoco el que lo estudia (antropólogo, arqueólogo, etc.), pues sólo intenta descubrir los códigos comunes para entender la percepción de la realidad del grupo observado (Hernando, 1999). Sin embargo, el estructuralismo, como corriente metodológica, pocas veces ha constituido una gran alternativa coherente y duradera en Arqueología. Se ha achacado a que estudia temas muy variados sobre lingüística, gramática, psicología, etc., con una compleja relación entre sí, y de todos con la Arqueología (Leroi-Gourhan, 1965). Pero su principal problema ha sido el desconocimiento de las estructuras básicas y generales (psicológicas y neurológicas) que van a regular la conducta humana, así como las características que la evolución les ha dado. Con su conocimiento se podría desarrollar un modelo teórico común a todos los seres humanos, pero independiente de los aspectos particulares de la cultura que pueden tener diferentes poblaciones humanas en un preciso tiempo y espacio. Así, lo único común a todos los humanos serían los factores estructurales propios de nuestra especie, que pueden aplicarse tanto a los seres humanos actuales como a los que desarrollaron las culturas del paleolítico. Las características de la conducta humana relacionadas con la Biología evolutiva, Neurología, Antropología social, Psicología, Lingüística y Sociología, debidamente interrelacionadas, ofrecen un panorama fácilmente identificable con un estructuralismo funcional, es decir, con la base funcional sobre la que se va ha desarrollar nuestro pensamiento y conducta, teniendo una base común en el género Homo. No obstante, la forma en que esta percepción y procesamiento de la realidad va a dar lugar a la construcción cultural (económica, tecnológica, social y simbólica), sería distinta en los diferentes grupos humanos que conocemos. Su realización, sobre la común base psicobiológica, depende de la interacción de múltiples factores, los cuales a su vez actúan con diferentes formas e intensidad.

En definitiva, la percepción de la naturaleza (sentidos) y su procesamiento (sistema nervioso) son iguales para todos los componentes la misma especie, pero cada grupo humano iría creando una estructura social y personal diferente, dependiente de su propia complejidad socioeconómica, cultural, tecnológica, simbólica, etc. Lo que en un principio es común, en su desarrollo se iría diversificando, pero siempre dentro de nuestras limitaciones funcionales.


* COOLIDGE, F. L. y WYNN, T. (2011): “The implications of the working memory model for the evolution of modern cognition”. International Journal of Evolutionary Biology.
* DONALD, M. (1991): Origins of the Modern Mind: Three Stages in the Evolution of Culture and Cognition. Harvard University.
* FLANNERY, K. V. y J. MARCUS (1976): “Formative Oaxaca and the Zapotec Cosmos”. American scientist, 64: 374-383.
* HERNANDO, A. (1999): “Percepción de la realidad y Prehistoria, relación entre la construcción de la identidad y la complejidad socio-económica en los grupos humanos”. Trabajos de Prehistoria, 56 (2): 19-35.
* HODDER, I. (1991): “Interpretive archaeology and its role”. American Antiquity, 56 (1): 7-18.
* LEROI-GOURHAN, A. (1965): Préhistoire de l´art occidental. Mazenod. París.
* LÉVI-STRAUSS, C. (1964): El pensamiento salvaje. Fondo de Cultura Económica. México.
* MITHEN, S. (1998): Arqueología de la mente. Crítica. Barcelona.
* NOBLE, W. y DAVIDSON, I. (1996): Human Evolution, Language and Mind. Cambridge: Cambridge University Press.
* RENFREW, C. (1982): Towards an Archaeology of Mind: an Inaugural Lecture delivered before the University of Cambridge. Cambridge University Press.
* RENFREW, C. (1993): "Cognitive Archaeology: Some Thoughts on the Archaeological Thought". Cambridge Archaeological Journal, 3(2): 248-250.
* RENFREW, C. (2008): “Neuroscience, evolution and the sapient paradox: the factuality of value and of the sacred”. Phil. Trans. R. Soc. B 363, pp. 2041-2047
* RENFREW, C; BAHN, P. (2007): Arqueología: Teorías, métodos y práctica. Akal. Madrid.
* RIVERA, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal. Madrid.
* RIVERA, A. (2010): “Conducta simbólica. La muerta en el Musteriense y MSA”. Zephyrus, 65 (1): 39-63.
* WYNN, T. (1981): “Intelligence of Oldowan hominids”. Journal of Human Evolution 10: 529-41.
* WYNN, T. (1985): “Piaget, stone tools, and the evolution of human intelligence”. World Archaeology, 17:32-43. 

domingo, 14 de octubre de 2012

Aprendizaje

En la revista Paleoneuroloy se ha anunciado la celebración de una conferencia internacional, cuyo título es muy interesante: "Sustituciónde los neandertales por los humanos modernos: Probar los modelos evolutivos deaprendizaje". La reunión está asociada a un gran proyecto multidisciplinar destinado a considerar la cognición Neandertal, la evolución y la extinción, en términos de las capacidades de aprendizaje y/o transmisión de la cultura. Se celebrará en Tokio los días 18-24 de noviembre del 2012. 

En la misma fecha de publicación que el artículo anterior de Paleoneurology (11-10-2112) se publica la reseña a un trabajo sobre la forma de evolución cognitiva en el género Homo: lineal o ramificada. En él se indica la necesidad de replantear la tradicional forma de evolución neurológica y cognitiva de forma lineal por otras más adecuadas a la realidad arqueológica y paleontológica (ramificada). Igualmente, se plantea la posibilidad de que otras especies humanas podrían haber tenido habilidades cognitivas específicas, que con su extinción se han perdido. 

Forma lineal de evolución humana


Forma ramificada de evolución humana

Lo cierto es que las capacidades de aprendizaje y/o de transmisión de la cultura forman, junto a las capacidades de razonamiento y creatividad, las claves de la cultura humana en todas sus facetas: creación, difusión y mantenimiento. Aunque no existe una definición sobre este proceso aceptado universalmente, muchos de los aspectos esenciales del concepto de aprendizaje se resumen como la adquisición o el cambio duradero en los mecanismos de conducta, resultado de la experiencia con los acontecimientos ambientales (Domjan y Burkhard, 1990; Fernández Trespalacios, 1986; García Madruga y Lacasa, 1990).

Como puede apreciarse el papel del medio ambiente como fuente de materia que aprender, del lenguaje (sonoro, gesticular, mixto) y de la imitación conductual como forma de adquisición del conocimiento del grupo son fundamentales en la transmisión y perduración de la cultura. Sin embargo el papel que el aprendizaje ha tenido en la evolución cognitiva y cultural no se ha estudiado mucho en los medios arqueológicos. El principal problema radica en la limitación del conocimiento psicobiológico que se tienen sobre los humanos del pasado.

Existen importantes diferencias psicológicas entre el niño y el adulto, por lo que tal definición debe matizarse en las diferentes edades en las que se produzca el aprendizaje de las características medioambientales (lenguaje, conducta, tecnología relaciones sociales, etc.). Pongamos el ejemplo del aprendizaje del lenguaje.

Eric. H. Lenneberg (1976) propuso un período crítico para la adquisición del primer lenguaje que finalizaba junto con la pubertad, debido a la terminación de la lateralización hemisférica y algunos aspectos de la plasticidad cerebral (maduración). Para Lenneberg, la maduración que se alcanza con la lateralización hemisférica es responsable de las diferencias entre niños y adultos en la adquisición de una lengua extranjera. De este condicionamiento biológico se infiere que el momento óptimo para aprender una lengua es hasta aproximadamente los 10 años (Gomila, 2004; Newport, 1990). Con la maduración y la organización especializada del cerebro, la capacidad para conocer otro idioma tiende a decrecer. Así, se acepta la existencia de un período crítico para el aprendizaje del lenguaje materno, tras el cual ya no se alcanzaría con normalidad (Belinchón et al. 1992; Lorenzo y Longa, 2003; Mora, 2001).

La inmadurez neurológica y psicológica marca la gran diferencia existente entre el aprendizaje de la primera lengua en la infancia y después del período crítico. En el primer caso lo que se produce es una organización de las áreas de asociación terciarias en función de los estímulos recibidos procedentes de otras áreas corticales. Nada hay que se oponga a la producción de tal proceso (emotividad negativa, recuerdos anteriores, problemas de atención, comprensión, aprendizaje, etc.), basándose éste en las enormes capacidades receptivas, procesadoras y estructurales del niño. Todo queda invertido en el caso del adulto, pues en él existen diversos procesos de distinta elaboración que interfieren y dificultan la enseñanza de un segundo lenguaje (falta de motivación, multitud de tareas que dificultan la atención, poca dedicación, otros desarrollos cognitivos y culturales que dificultan tal aprendizaje, etc.). En el niño se produce una estructuración psicológica de base lingüística (lenguaje interno), mientras que en el adulto es un aprendizaje en el sentido clásico de la palabra, utilizando áreas cerebrales diferentes de las requeridas para el lenguaje materno (Kim et al. 1997). La inmadurez neurológica en fundamental para el aprendizaje lingüístico del niño (Gomila, 1995), pues alarga enormemente el período crítico y facilita la asimilación lingüística del medio ambiente. En general, estos conceptos son válidos para muchas de las funciones cognitivas humanas, entre las que destaca la adaptabilidad como ya se explicó en otra entrada.

El aprendizaje, en esta primera etapa anterior al fin del periodo crítico, es el responsable de que los niños se adapten perfectamente al medio ambiente en el que han nacido, facilitando enormemente toda expansión geográfica a medios extraños para sus padres pero propios para ellos, lo que puede explicar diversos problemas relacionados con las poblaciones paleolíticas en su gran expansión, adaptabilidad y características de creación, transmisión y perduración de su cultura. 

* Angela, P. y Angela, A. (1992): La extraordinaria historia de la vida. Mondadori. Madrid.
* Belinchón, M.; Igoa, J. M. y Riviere, A. (1992): Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Madrid. Trotta.
* Domjan, M. y Burkhard, B. (1990): Principios de aprendizaje y de conducta. Madrid. Debate.
* Fernández Trespalacios, J. L. (1986): Psicología general. Madrid. Gráficas Maravillas.
* García Madruga, J. A. y Lacasa, P. (1990): Psicología evolutiva. Madrid. UNED.
* Gomila, A. (1995): “Evolución y lenguaje”, en Broncano, F. (ed.) La Mente. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Madrid. Ed. Trotta, pp, 273-300.
* Gomila, A. (2004): Un marco de referencia para la evolución del lenguaje, Ludus Vitalis, 12: 173-178.
* Kim, K. H. S.; Relkin, N. R., Lee, K-M y Hirsch, J. (1997): “Distinct cortical areas associated with native and second languages”. Nature 388, 171-174.
* Lenneberg, E. H. (1976): Fundamentos biológicos del lenguaje. AU. 114. Madrid. Alianza.
* Lorenzo, G. y Longa, V. M. (2003): Homo loquens. Biología y evolución del lenguaje. Lugo. TrisTram.
* Mora, F. (2001): El reloj de la sabiduría. Tiempos y espacios en el cerebro humano. Madrid. Alianza.
* Newport, E. L. (1990): “Maturational Constraints on Language Learning”. Cognitive Science, 14: 11-28.
* Rivera, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal. Madrid. 
  

viernes, 7 de septiembre de 2012

Evolución biológica y conducta arqueológica

Recientemente se ha publicado en tres revistas científicas (Nature, Genome Research y Genome Biology) 30 artículos científicos sobre los resultados del proyecto ENCODE (Enciclopedia de los Elementos del ADN). Lo más destacado de todos ellos es que, en contra de lo admitido hasta hoy, el ADN calificado como basura es esencial para el funcionamiento de los genes humanos. Este ADN es un gran medio de control sobre la actividad de los genes funcionales hasta ahora reconocidos. Nuestro genoma sólo funciona gracias a las propiedades de control del ADN calificado como basura. Se ha comprobado que una gran parte del genoma está implicada en controlar cuándo y dónde se producen las proteínas, más allá de simplemente fabricarlas. De hecho, según las conclusiones de ENCODE, alrededor del 80% del genoma humano contiene elementos relacionados con algún tipo de función bioquímica, hasta un total de 120 funciones diferentes. No cabe dudad de que la forma de realización de la evolución está muy relacionada con la conducta humana.

Sin embargo, pronto aparece la siguiente pregunta: ¿Qué relación tiene este descubrimiento con las formas de evolución y la conducta humana? Si seguimos actuando con la independencia doctrinal que ha caracterizado la gran mayoría de los estudios arqueológicos, puede que poca y mal comprendida. En cambio, si actuamos con las formas interdisciplinarias, su repercusión adquiere caracteres de gran importancia y de gran poder explicativo para la conducta humana en todos sus periodos.

Sabemos que cualquier capacidad cognitiva es el resultado evolutivo del sistema nervioso que, tras superar los problemas de la selección natural, permiten a sus poseedores desarrollar las conductas que implica su presencia. En definitiva se trata de la aceptación evolutiva de los cambios psicobiológicos necesarios para su realización. Siempre se ha conocido que el proceso evolutivo dispone de diversas formas generales de producción del cambio anatómico. En general, y asumiendo que la existencia de una no excluye la presencia de la otra debido a la evolución en mosaico, se pueden ofrecer dos formas de cambio morfológico. 

I.- La primera está representada por la teoría sintética, que se distingue por formas de evolución (lenguaje y conducta humana) de forma paralela y lenta, estando siempre dirigida durante su desarrollo por la acción de la selección natural, es decir, con una consecuente mejora de la adaptabilidad al medio que hace que perdure y mantenga genéticamente. La adquisición de las capacidades cognitivas que posibilitan la autoconciencia tendrían un carácter de innatismo que, en mayor o menor medida, siempre se producirían. Es la base evolutiva utilizada por la Psicología evolutiva (Cosmides y Tooby, 1992).

II.- La segunda estaría basada en los conceptos que la Biología ha desarrollado en estos últimos años, y que engloba al modelo paleontológico de los equilibrios puntuados (Gould y Lewontin, 1984), donde se explica la producción evolutiva con otros parámetros, entre los que destaca la realización de algunos cambios anatómicos relativamente rápidos, y su posterior sometimiento a los controles de la selección natural. Constituye un modelo epigenético basado en los fundamentos de la Genética y Biología del Desarrollo. Actualmente, se está conociendo que la acción de los genes no es similar en todos ellos. Así, se distingue entre los genes estructurales y los reguladores (genes controladores de la actividad de los genes estructurales en tiempo y tasa de actuación) del proceso embriológico. La mutación de estos últimos va a dar lugar a las heterocronías, produciendo alteraciones ontogénicas o embriológicas, con cambios relativamente rápidos y de gran trascendencia evolutiva (Gould y Lewontin, 1984; Bogin, 1999; Churchill, 1998). Junto a la acción de los genes reguladores, la embriología u ontogénesis presenta un valor evolutivo que es necesario evaluar, pues durante la fase de formación embrionaria se producen cambios morfológicos en cascada durante el curso de su desarrollo. Todo cambio morfológico producido por la mutación de uno o varios genes reguladores, en un determinado momento de la ontogenia fetal, va a repercutir en las siguientes fases de la embriogénesis, sin que sean precisas nuevas alteraciones genéticas. Cuando conocemos la producción de un cambio evolutivo, lo que se ha manifestado es un cambio en la ontogenia o embriogénesis de ese ser (Rivera, 2005, 2009; Sinha, 1996). Hay que considerar a la embriogénesis como un proceso dinámico por medio del cual se produce la formación de los nuevos seres vivos, estando sometida a las leyes biológicas que regulan su desarrollo. No es de extrañar el avance de la Biología evolutiva del desarrollo (Evo-Devo. Evolution-Development), la cual camina en la actualidad por estos derroteros (Sean, 2005). En este contexto evolutivo, el origen de los procesos cognitivos humanos (autoconciencia, lenguaje, etc.) serían la consecuencia de una exaptación evolutiva, manifestándose como una capacidad cognitiva emergenteque aparece después de realizados los cambios neurológicos que lo posibilitan, pero que no fueron creados evolutivamente para tal fin (Gould y Lewontin, 1984; Schlaug et al. 1994). La manifestación y desarrollo de las capacidades cognitivas dependerían en gran medida de las características medioambientales, siendo la base evolutiva elegida por la Psicología cognitiva (procesamiento de la información).

Naturalmente, ambas formas de cambio, dentro del mosaico evolutivo característico de nuestro linaje, pueden darse a la vez, alternativamente y en áreas corporales diferentes. Incluso tales formas están incluidas en los dos modelos evolutivos, pero la importancia evolutiva cambia radicalmente en cada uno de ellos. En el primero es la selección natural la que dirige los cambios morfológicos, admitiendo de forma más ocasional que frecuente los procesos de exaptación. Mientras que el segundo da más valor a los procesos heterocrónicos, embriológicos y epigenéticos dentro de una amplia utilización exaptativa. Estas características dificultan mucho su estudio, obligando a mantener los dos procesos de cambio como posibles, pero dentro del concepto de evolución mosaico.

El hallazgo recientemente publicado refuerza la gran actuación del ADN (genes o cadenas no bien definidas) como regulador de la manifestación de los genes estructurales. La conducta adquiere patrones que se acoplan mejor con los caracteres evolutivos de exaptación y psicológicos de emergenciacognitiva. La adaptación de estos conceptos a la Arqueología ha sido llevada por medio del Estructuralismo funcional (Arqueología cognitiva: orientación psicobiológica), con importantes aplicaciones a problemasarqueológicos.
Un resumen de la complejidad evolutiva la podemos ver en el siguiente esquema.


* Bogin, B. (1999), “Evolutionary Perspective on Human Growth”. Annu. Rev. Anthropol, 28: 109-53.
* Churchill, S. E. (1998), “Could Adaptation, Heterochrony, and Neanderthals”. Evolutionary Anthropology, 7:45-60.
* Cosmides, L. y Tooby, J. (1992), "Cognitive adaptations for social exchange". En Barkow, J., Cosmides, L. & Tooby, J., (eds) (1992), The adapted mind: Evolutionary psychology and the generation of culture. New York: Oxford University Press.
* Gould, S. J. y Lewontin, R. C. (1984), “The spandrels of San Marco and the Panglossian paradigm: A critique of the adaptationist programme”, pp. 252-270. En E. Sober (ed.), Conceptual Issues in Evolutionary Biology: An Anthology. Bradford Book. Cambridge (Mass.).
* Rivera, A. (2005), Arqueología cognitiva. El origen del simbolismo humano. Madrid. Arcos/Libros
* Rivera, A. (2009), Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal. Madrid.
* Sean, B. C. (2005), Endless Forms Most Beautiful: The New Science of Evo Devo and the Making of the Animal Kingdom, W. W. Norton and Company.
* Schlaug G.; Knorr, U. y Seitz R. J. (1994), Inter-subject variability of cerebral activations in acquiring a motor skill. A study with positron emission tomography. Experimental Brain Research 98: 523-534.
* Sinha, Ch. G. (1996), “The role of ontogenesis in human evolution and development”. En Andrew, L. y Charles R. P. (ed.): Handbook of Human Symbolic Evolution. Oxford, Clarendon Press.